Pasamos a la segunda parte de la película, en la que el inicio
de la película es el final de la primera, pero no como lo esperáis, el final está
siendo reproducido en un portátil de un guarda de seguridad de un parking en
Londres, que está obsesionado con la película, viéndola una y otra vez, tal es
su obsesión, que tiene como mascota un ciempiés.
El hombre tiene un trauma, ya que el padre le pegaba de
pequeño y recibe ayuda médica a domicilio, ya que también es asmático y necesita
un Ventolín cada dos semanas y tiene secuelas que hacen defecarse encima en
sueños.
Hasta aquí, todo normal, exceptuando el trauma del padre;
pero la guinda del pastel viene ahora.
Quiere hacer el mismo ciempiés humano,
solo que más grande y rapta a personas para conseguirlo y sobretodo, quiere
incluir a una de las actrices de la anterior película, dentro de su ciempiés
humano, o sea, la chavala actúa en una película para después entrar en la
pesadilla que interpreto anteriormente.
Desde mi punto de vista, esta película tiene un punto muy
grotesco, ya que el personaje, a lo largo de la película, te va dando una
sensación de asco cada vez mayor, quizás él no tenga culpa, o quizás sí, ya que
tiene pinta de no asearse mucho, y no debemos olvidar que el ciempiés lo hizo
de una manera muy casera y sin importarle el dolor que pasaran los seleccionados
para el ciempiés , aunque también el hecho de que el personaje nunca habla,
para mi es agobiante.
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