Admitámoslo, Grand Theft Auto ha llegado a nuestras vidas de
manera ajena, cuando menos nos lo esperábamos, todos disfrutamos de cosas que
no podíamos hacer en la vida real como asesinar o robar y como es de esperar,
este juego ha tenido su polémica.
Hace unas semanas, por no decir meses, BBC, el canal británico nacional, ha sacado una película sobre el
momento más duro para los desarrolladores del juego, con el sobrenombre de The Gamechangers y Daniel Radcliffe
interpretando el papel del director de la saga
La película comienza con la salida de GTA: Vice city un juego con el que el primer día consiguieron 1 millón
de ventas alrededor del mundo, ambientado en el mundo de los 80. Directamente
se le ocurre revolucionar su siguiente juego de la siguiente manera: que su
personaje pueda ser modificado independientemente de las misiones que realice;
desde mi punto de vista, la idea es maravillosa, ya que nadie había hecho ese
juego en el tiempo que corría, que se trata de 2002, donde, lo mejor
gráficamente, eran los pechos de Lara Croft en Tomb Raider. Hasta este
punto todo va bien, hasta que ocurre lo más inesperado.
Un adolescente de 17 años que se ha llevado jugando al GTA: Vice city durante un periodo de tiempo relativamente
largo, decide robar un coche y es detenido por la policía. Una vez está en
comisaria, le entra un impulso y agarra la pistola del policía y mata a tres
agentes de la autoridad y decide robar de nuevo un coche, tratándose de esta
vez de un coche policial. Su única confesión después de todo lo cometido es “la vida es un videojuego”.
Aquí llega el punto cuando un abogado cristiano
conservacionista decide retomar su cargo de abogado después de un tiempo de
paro laboral.
Hasta este punto puedo contar para que os hagáis una idea de
cómo empezó una guerra, que muchos sabéis por intuición como acabo.
Dentro de mi criterio, le doy un 7,5/10, ya que para ser una
historia recopilada de documentos y sin el consentimiento de Rockstars, está
muy bien detallada, tanto que hasta la misma compañía les ha gustado.
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