Este artículo es recomendable escucharlo con la siguiente canción
para que podáis notar lo que sentía en ese momento:
https://www.youtube.com/watch?v=VjHMDlAPMUw
Todavía recuerdo cuando subí a lo más alto que pude en mi
vida, tuve una sensación de poderío y ganas de demostrar al mundo lo lejos que he viajado para llegar
a un lugar donde se podía ver más que un pueblo y sus campos, podías ver el país
que tenías enfrente, aquellos que conseguían llegar igual de lejos que tú. Algunos
se quedaban en el camino, otros venían solicitándote ayuda ¿y sabéis lo que
hice? Les ayude, porque sabía que se merecían un hueco más en la meta por la
que estábamos luchando, admito que era un camino arriesgado, pero yo decidí
este destino.
Empecé este camino por voluntad propia, a pesar de que mi
padre dudaba de mi decisión, quise demostrarle que fue lo mejor para mí, tenía
dos caminos enfrente de mí, pero decidí el que llevaba mayor empeño, seguí
adelante con ayuda gracias a algún que otro útil, otro ser y otro ente que me
hizo el camino un poco más ameno. Admito que al principio el camino parecía fácil,
pero después llegaban las complicaciones.
Sufría dolores durante el camino, pero lo ignore, la cima
estaba tan cerca para mis ojos, pero al mismo tiempo tan lejos para mi cuerpo,
pero si por un lado lo veía cerca, el camino solo podía ser difícil. Me alcé y
seguí mirando al frente, siguiendo el camino indicado, aunque después pensé que
el camino solo podía ser para los necios, así que preferí retarme a mí mismo y coger
un camino alternativo, mi camino, y seguir hacia el frente.
El frio me hacía tiritar y un rayo de sol era para mí un
alivio. El sol me quemaba, pero se agradecía un soplido frio para que poder
seguir firme por mi camino a la cima.
Cuando por fin di el ultimo manotazo, el último movimiento,
el último aliento y la última mirada, vi la luz al fondo de un atardecer, el
atardecer del Sol, ahí supe que mi camino había llegado a lo más alto, pero
mirando alrededor mía, supe que todavía había retos por conseguir y que tenía
que prepararme, porque si esta meta me ha dejado estragos, imaginaos cuando
empiece otro capítulo de mi vida.
Esta fue la experiencia que pasé para subir a Los picos de
Europa, un lugar inolvidable, pero pienso que también es una comparativa de cómo
ha sido mi transcurso para llegar a donde estoy ahora mismo, así que aquí os
demuestro que a pesar de que acabes con el cuerpo casi destrozado para ir a la
morgue, el final te puede propiciar con grandes recompensas.
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