martes, 2 de junio de 2015

he estado en el limite de la gloria

Este artículo es recomendable escucharlo con la siguiente canción para que podáis notar lo que sentía en ese momento:

https://www.youtube.com/watch?v=VjHMDlAPMUw

Todavía recuerdo cuando subí a lo más alto que pude en mi vida, tuve una sensación de poderío y ganas de demostrar  al mundo lo lejos que he viajado para llegar a un lugar donde se podía ver más que un pueblo y sus campos, podías ver el país que tenías enfrente, aquellos que conseguían llegar igual de lejos que tú. Algunos se quedaban en el camino, otros venían solicitándote ayuda ¿y sabéis lo que hice? Les ayude, porque sabía que se merecían un hueco más en la meta por la que estábamos luchando, admito que era un camino arriesgado, pero yo decidí este destino.
Empecé este camino por voluntad propia, a pesar de que mi padre dudaba de mi decisión, quise demostrarle que fue lo mejor para mí, tenía dos caminos enfrente de mí, pero decidí el que llevaba mayor empeño, seguí adelante con ayuda gracias a algún que otro útil, otro ser y otro ente que me hizo el camino un poco más ameno. Admito que al principio el camino parecía fácil, pero después llegaban las complicaciones.
Sufría dolores durante el camino, pero lo ignore, la cima estaba tan cerca para mis ojos, pero al mismo tiempo tan lejos para mi cuerpo, pero si por un lado lo veía cerca, el camino solo podía ser difícil. Me alcé y seguí mirando al frente, siguiendo el camino indicado, aunque después pensé que el camino solo podía ser para los necios, así que preferí retarme a mí mismo y coger un camino alternativo, mi camino, y seguir hacia el frente.
El frio me hacía tiritar y un rayo de sol era para mí un alivio. El sol me quemaba, pero se agradecía un soplido frio para que poder seguir firme por mi camino a la cima.
Cuando por fin di el ultimo manotazo, el último movimiento, el último aliento y la última mirada, vi la luz al fondo de un atardecer, el atardecer del Sol, ahí supe que mi camino había llegado a lo más alto, pero mirando alrededor mía, supe que todavía había retos por conseguir y que tenía que prepararme, porque si esta meta me ha dejado estragos, imaginaos cuando empiece otro capítulo de mi vida.

Esta fue la experiencia que pasé para subir a Los picos de Europa, un lugar inolvidable, pero pienso que también es una comparativa de cómo ha sido mi transcurso para llegar a donde estoy ahora mismo, así que aquí os demuestro que a pesar de que acabes con el cuerpo casi destrozado para ir a la morgue, el final te puede propiciar con grandes recompensas.

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