Este artículo juega con conciencia y escritor, así que los paréntesis
son la conciencia hablando con el escritor, así que pongan atención a todo
detalle:
Hace dos o tres meses, escribí sobre una
compañera de mi clase, que es todavía una de mis compañeras
Preferidas, y uno de mis amigos se encelo
de manera que quería que escribiera sobre él, pues aquí tienes tu espacio en
este blog de blog aficionado:
Nuestra historia puede remontarse al año
2002, yo era dos meses mayor que él, pero como nació en un año distinto, pues
es un año menor que yo, estábamos en las clases particulares de inglés y como
de costumbre, fue otra persona con la que no me llevaba bien ( normal, de
pequeño nunca te llevaste bien con nadie). Lo más curioso puede ser que en esa
clase éramos los peores, nos pegábamos por la molestia, dándonos igual nuestro
alrededor, vivíamos en nuestra arena (vamos, que te la soplaba la maestra, tu cogías
y le pegabas) y lo más gracioso era que al día siguiente, hacíamos como si no
hubiera pasado nada, pero si pasaba, nos alejábamos cada vez más y ya no sabíamos
nada de nadie.
Yo me mude a otra academia ¿razones? me
estaban jodiendo la infancia en aquel cuchitril, y para sorpresa, tres años después,
me lo volví a encontrar, se notaba que allí no se lo pasaban muy bien que
digamos, y les comprendo (acuérdate de que uno de ellos es tu primo tercero,
eso no es na, pero es familia).
Pasando los años, empecé a salir con un
grupo diferente de amigos, sin dejar a los otros detrás y para sorpresa, ¿quién
está en ese grupo? el (admítelo, ya estabas pensando que te seguía para matarte)
¡Joder, que situación más incómoda! (y tanto).
Poco después cuando iba adaptándome a su
presencia, aunque no me diera cuenta, le estaba fastidiando la vida (creo que
fastidiando la vida se queda corto, pero si tú lo dices, será así). En
principio, una de mis bromas, fue lo que encendió la mecha (en serio, Gonzalo, ¿en
que estabas pensando en ese momento?, si era obvio que esa no era su hermana, y
no encendiste la mecha, reventase el petardo). Bueno, con eso aprendí a pensar
antes que hablar.
Los días pasaban, y las semanas también, y
bueno, como no me gusta quedarme de brazos cruzados, empecé a demostrarle a esa
persona, que realmente no era el tipo de persona que él pensaba, sino, una
persona racional y de gustos similares a esa persona, así que poco a poco y
creo que ciegamente, se lo demostré. Los días posteriores empezó la alianza en
la que viviríamos experiencias inolvidables (de milagro son inolvidables,
porque menuda cantidad de alcohol os metisteis), conocimos gente (más bien
conociste a la novia de una vez por todas), cierto, la conocí de una vez por
todas, pero eso no es importante (¿cómo que eso no es importante?, ¿tú quieres
que te pegue?) Conciencia, ¿para esto te meto en mi artículo?, voy a acabar ya
por tal de no liarla más.
Si tuviera que recordar algo de todo, sería
la frase:
Como tú me cae muy bien, te vamos a
felicita los carnavales y el san Valentín, pero pa eso está tu novio que te
eche un buen polvo, grande y largo
No hay comentarios:
Publicar un comentario