miércoles, 18 de marzo de 2015

cuando el bullying, solo forma parte del pasado

Nunca creí que fuera tan difícil hablar de algo, pero me gustaría contar el sufrimiento que pasé a lo largo de 7 años, en los que no supe ver que fui objeto de burlas y continuos ataques que no conté a nadie.
Todo comienza el primer día de clase, en el que curiosamente, no me sentía acosado por mis compañeros de clase, sino por mi maestro, cuya paciencia era insignificante, ya que no soportaba que tuviéramos tanta dificultad a la hora de aprender a dividir. Recuerdo que cuando llegaba a su nivel máximo de desesperación, llegaba a menear a más de uno, de manera que, una pequeña parte, terminaban con un brazo vendado o pocas ganas de ir a la clase. Yo experimenté ambas cosas, incluso yo era su favorito para ello, estaba sentado enfrente de su mesa siempre, y cuando veía que me quedaba atascado en una actividad o simplemente, no sabía hacerla, utilizaba un libro para aporrearme.
Si eso parecía poco, es porque no he hablado de su hermano, que siempre estaba en su punto de mira para cualquier cosa. Cuando se estropeo los urinarios, estaba presente, pues la culpa fue para mí, cuando yo solo iba a un váter y no a un urinal.
Llego cuarto de primaria, y el sufrimiento no acabó, sino que empeoró, volví a tener al mismo maestro, empecé en una academia de inglés donde fui apodado “cabezón” y si fuera poco ,ya empezaron las agresiones por parte de algunos de mi clase y fuera de ella. Como muchos sabemos, siempre nos encontramos a algún repetidor en la clase, pues ese fue quien lo inició todo, menos mal, que aún conservaba a mi amigo de infancia y puedo decir algo positivo del año.
Al siguiente año recuerdo que empecé a acostumbrarme a soltar las maletas en la clase para no tenerla todo el día en el pasillo, pues un gran día, me encontré a gente de mi clase tirando una bomba fétida en ella y de nuevo, el maldito maestro quien le tenía en su punto de mira, decidió echarme la culpa, cuando yo en esa época, era inofensivo y era inimaginable que tuviera dichas ocurrencias.
Varios años después, decidí tomar medidas, de manera que, me cambie de academia de inglés y empecé el instituto, lugar donde no esperas que te metan en una taquilla y que el matón de turno, nunca te coja.
En esa época empecé a valorarme un poco más, ya que me di cuenta que todos aquellos que me hacían sufrir en primaria, ya se quedaban atrás mía de manera que, veían quien sabe utilizar bien la cabeza, aunque siempre estaba el guapo de turno que se aprovechaba de ti y el día de educación sexual, que pide que les des el condón que te han dado, porque supuestamente “nunca lo vas a utilizar”.
Por último, llegué a cuarto, donde empecé a ser un adolescente, comprenderlo todo sobre la vida, teniendo grandes amigos a tu alrededor y por supuesto, volviendo a hacer migas con alguna que otra persona del pasado pero lo más importante es donde estoy.

Para acabar, me gustaría darle las gracias a mi familia, expresamente a mis primos, quienes me han defendido a lo largo de esta época, a mis amigos que siempre han estado ahí para lo bueno y lo malo de mi vida; y aquellos que me ha hecho pasarlo mal tiempo atrás y me llamaron amargado por encerrarme en mi casa, os diré dos cosas: primero, si estaba encerrado era por culpa vuestra, y segundo, agradeceros haberme encerrado en mi casa, todo ese tiempo lo aproveche para estudiar y llegar a lo más alto, en serio, gracias J

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