A veces hay gente que llega a tu vida y no te acuerdas como
y ni de qué manera lo han hecho, como si del principio de un sueño se tratara,
pero ya que me acuerdo, voy a aprovechar antes de que la memoria me falle.
Todo empieza al principio de mi curso universitario, en el
que no conoces a nadie y lo primero que haces es entrar en esa clase magna,
enorme como si de un socavón se tratara. Por un momento, analicé la clase para
saber que me esperaba vivir, cuando de repente vi que solo había una persona
mirándome fijamente, era ella, una pelirroja de poca altura y una mirada tan
fija como si de la Gioconda se tratara.
Pasaron los días y cada vez que me giraba ella me miraba y
me saludaba, era la protagonista de Brave en carne y hueso, aunque las pecas
era lo que no pegaba, pero me daba igual, seguía siendo única. Un día decidí
hablarle de una vez por todas, ya que no podía quedarme encerrado en mi burbuja
social, así que fui y me presenté, cuando me habló, su voz era aguda como si de
un un violín se tratara ( un violin, pero bien tocado, como si fuera tocado en el concierto de año nuevo).
Justo cuando estoy escribiendo este artículo, la tengo a mi
lado y aún recuerdo todas las cosas que ha hecho, incluido que ha sido dama en Rota
y que ha sido la primera pelirroja que he conocido en mi vida.
Desde aquí le digo que me siento privilegiado de conocerla a
ella y por favor, que su respectivo novio no se ponga celoso, que ya me cuenta
ella que también le hace detalles bonitos como este ( o mejores, quien sabe)
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